COSTUMER DESIGNER

Un cortometraje de Elliot Huescar. Somos nuestra propia víctima. Todos los días, somos más o menos prisioneros de nuestros miedos, nuestros impulsos, nuestro carácter, nuestros hábitos y nuestras emociones. Nos sentimos dominados por estas creencias y elecciones. Ser su víctima es tener la mente confundida, distorsionada, violenta, agresiva, en conflicto perpetuo. Es no atreverse a apartarse de un modo de pensamiento convencional, lo que engendra hipocresía.

 

Esclavos de nosotros mismos, somos los únicos que podemos liberarnos de esta prisión interior. Para defendernos y luchar contra nuestra profunda oscuridad, hacemos con los canarios en sus jaulas, cantamos alegraes. En otras palabras, usamos el sonido como un sistema de protección psicológica. Algunos encienden la radio cuando están atrapados en el tráfico, mientras que otros simulan un orgasmo para satisfacer al otro. Esta película simplemente quiere mostrar que todos los días, en cualquier parte del mundo, algunos utilizan el sonido para escapar y olvidar la mediocridad a veces insoportable de la vida cotidiana, mientras que otros utilizan el sonido para acceder a una realidad más «verdadera»,más «esencial», más... «real».